Un informe del Centro de Estudios de Economía Política (CEPA) indica que la morosidad de las familias con el sector financiero igualó los niveles de 2001 y superó la registrada durante la pandemia en el sector no financiero. El retraso de los salarios frente a la inflación y el aumento de las tarifas de servicios públicos son los factores señalados.
La morosidad de las familias con el sector financiero (bancos) alcanzó el 13% en julio último, nivel que iguala el registrado durante la crisis de 2001, según un análisis del Centro de Estudios de Economía Política (CEPA). En tanto, la morosidad con el sector no financiero llegó al 33,9%, superando la medida durante la pandemia.
El estudio atribuye el problema de las familias que toman préstamos y no pueden pagar o se atrasan en las cuotas al rezago de los salarios respecto de la inflación en general. Asimismo, señala como otro factor el incremento de las facturas de los servicios públicos, que según las comparaciones del CEPA fue muy superior al resto de los precios y a los ingresos, habilitado por el Gobierno nacional bajo el concepto de «sinceramiento» y acople con los valores internacionales.
Respecto de la edad de los deudores, las personas que registran los montos más elevados de mora son las que tienen entre 35 y 44 años. Ese segmento etario representa el 30,6% del total moroso, con un saldo de 4.639.030 millones de pesos. De ese total, 3.204.472 millones corresponden a entidades bancarias y 1.434.559 millones a billeteras virtuales.
