Se ubica a más de 500 kilómetros al oeste de la capital provincial. Tuvo cine, teatro y hotel, pero hoy no tiene habitantes.
El pueblo La Casualidad se encuentra en la provincia de Salta, a más de 500 kilómetros al oeste de la ciudad capital. Fue fundado en 1951 para alojar a los trabajadores de una mina de azufre y quedó completamente abandonado tras el cierre de la mina en la década de 1970.
Durante su etapa de mayor actividad, funcionó como un centro industrial dedicado al tratamiento de azufre extraído en Chile, que llegaba por un cable carril que cruzaba la Cordillera de los Andes. En sus años de auge, La Casualidad tuvo escuela, hotel, confiterías, cine y teatro. Algunos de esos edificios aún se pueden identificar entre los restos.
La caída de la demanda de azufre y los cambios económicos globales llevaron al cierre de la mina. Con el fin de la actividad, el pueblo quedó sin habitantes.
El principal atractivo es recorrer las calles vacías y observar lo que quedó de una comunidad que alguna vez fue activa y organizada. Se lo asocia con el turismo alternativo, para quienes buscan lugares marcados por el abandono y por su pasado industrial.
Cómo llegar a La Casualidad en Salta
Para ir a La Casualidad desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se puede llegar en avión. Se debe volar a la ciudad de Salta, al Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, con frecuencias diarias desde Buenos Aires, y recorrer el tramo final hasta el pueblo por tierra, ya que no existen vuelos directos hacia ese lugar.
También se puede llegar en micros de larga distancia: varias empresas hacen el recorrido hasta la Terminal de Ómnibus de Salta, un viaje que ocupa gran parte de un día. Desde allí no hay colectivos interurbanos que lleguen al pueblo, por lo que hay que seguir en vehículo propio o rentado.
Quienes elijan llegar en auto deberán recorrer aproximadamente 1.800 kilómetros desde la Ciudad de Buenos Aires. Desde Salta capital se sigue por la Ruta Nacional 51 hacia el Paso de Sico y luego por la Ruta Provincial 27 rumbo a Tolar Grande, pasando por los salares de Pocitos, del Diablo y de Arizaro.
