En menos de un año se sucedieron dos eventos extremos en el norte provincial que dejaron evacuados y pérdidas económicas que aún no se pueden calcular.
A poco menos de un año de las lluvias intensas que dejaron a la ciudad de Vera bajo agua, el norte de la provincia de Santa Fe vuelve a padecer inundaciones tras el desarrollo de un nuevo fenómeno extremo. El común denominador continúa siendo la crisis climática, que vuelve a los eventos meteorológicos más extremos, y la deforestación sistemática que sufre el Gran Chaco argentino.
La realidad encuentra a Argentina con una marcada pérdida de bosques nativos en provincias como Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Salta, que concentran el 75% de los desmontes. Esos territorios fungen como esponjas ante fenómenos como los que ocurren en el norte de Santa Fe pero que, por la pérdida de ejemplares, no pueden cumplir correctamente con sus funciones ecosistémicas. Datos oficiales volcados por Greenpeace en su informe anual sobre deforestación indican que entre 1998 y 2024, la pérdida de bosques nativos en el país fue de más de 7 millones de hectáreas, una superficie similar a la de la provincia de Formosa.
Para el coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, Hernán Giardini, situaciones como las que se dan en el norte de Santa Fe responden a una combinación de dos factores determinantes: crisis climática y deforestación. «La crisis climática genera fenómenos extremos como aumento de precipitaciones, pero por el otro lado la tremenda deforestación acumulada en la cuenca hace perder el efecto esponja que tienen los bosques nativos. Los grandes desmontes en Chaco y Santiago del Estero, por la pendiente de los suelos, inciden en el escurrimiento del agua hacia Santa Fe, más allá de la deforestación histórica que sufrió la provincia a principios de siglo pasado», manifestó en diálogo con La Capital.
Las inundaciones en el norte de Santa Fe complican seriamente a los productores ganaderos. La ocurrencia de fenómenos climáticos más intensos se viene sucediendo desde hace varios períodos. El año pasado estuvo signado por este tipo de eventos: además de Vera, cabe recordar lo que ocurrió en ciudades como Bahía Blanca o Campana, que obligó a interrumpir el tránsito en la autopista Rosario-Buenos Aires durante varios días.
El Sexto Informe de Evaluación realizado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, elaborado entre 2015 y 2023, resalta cómo el cambio climático es un factor fundamental en el incremento de la intensidad de los fenómenos meteorológicos que se vienen repitiendo en Argentina. En el informe se detalla que el sudeste de Sudamérica presenta una tendencia creciente en la magnitud y frecuencia de lluvias extremas. Además, añade que durante el período 1950-2014 se manifestó una tendencia positiva en las precipitaciones estivales en toda la región, con un aumento que va de 2,8 a 3,5 mm por mes y década. El documento señala que estas condiciones irán empeorando conforme se acentúe el calentamiento global. En ese sentido, 2024 fue el año más caluroso registrado a nivel histórico, batiendo el récord de 2023, tras superar en 1,55º la temperatura media del período preindustrial, fijado entre 1850 y 1900.
La pérdida de bosques nativos se da en un marco en el que se busca reformar la ley de presupuestos mínimos para la protección ambiental de bosques nativos. A finales de 2025, el Consejo de Mayo (compuesto por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, la senadora por Santa Fe, Carolina Losada, el diputado por la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, el secretario General de la Uocra, Gerardo Martínez, el titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, y la secretaria técnica Cecilia Domínguez) sugirió cambios en la actual normativa, la ley Nº 26.331, para permitir desmontes sin ningún tipo de evaluación de impacto ambiental en zonas encuadradas en la categoría III, que comprenden bosques nativos de bajo valor de conservación.
Al respecto, Giardini dijo: «En este contexto, que el gobierno nacional plantee una flexibilización de la ley de bosques es un sinsentido, y además de grave es inconstitucional. Los bosques son fundamentales para mantener el equilibrio climático e hidrológico, además de conservar altísima biodiversidad y brindarnos alimentos, maderas y medicinas».
Los productores agropecuarios del norte santafesino todavía no pueden calcular exactamente las pérdidas económicas que generan las recientes inundaciones en la región, aunque desde la Sociedad Rural de Santa Fe advirtieron por una «catástrofe hídrica importante». Las fotos y videos de animales que nadan o recorren campos anegados son una de las postales más preocupantes del efecto de las lluvias de las últimas dos semanas. «Todo lo que se está viendo es absolutamente cierto», afirmó el.
