Dos nuevos locales gastronómicos abrirán en los próximos días en el espacio donde funcionó el bar El Charladero, en la costa central del Parque España. La concesión fue adjudicada en 2023 y las obras se extendieron más de lo previsto.
Dos nuevos locales gastronómicos abrirán sus puertas en los próximos días en la costa central del Parque España, en la barranca que da al río, entre las calles Entre Ríos y Corrientes. Se trata del restaurante El Ramal y una franquicia de la marca Bonafide, que ocuparán el espacio donde durante años funcionó el bar El Charladero. La concesión fue adjudicada en 2023 y, tras varios meses de obras y modificaciones al proyecto original, los locales están próximos a inaugurarse.
Los nuevos espacios funcionarán de forma independiente en el mismo predio. En paralelo, el mismo grupo empresario avanza con la reconversión del espacio donde estuvo el bar Quitapena, otra de las concesiones adjudicadas ese año junto al antiguo bar Quillagua. Este último ya está operativo desde hace algunos meses como una franquicia de Pizzería Popular, a cargo de los empresarios Martín Ridolfo y Facundo Mendiaz.
«La idea es abrir primero Bonafide y después El Ramal, pero con una distancia corta, de unos pocos días. El restaurante tendrá un estilo bodegón, con una amplia variedad de comidas, pastas y minutería para la tarde, mientras que a Bonafide la pensamos porque tenemos la franquicia en Rosario y nos parecía una buena idea sumar una cafetería a la zona y que el lugar traccione un consumo diurno», explicó a Negocios Cristián Blodorn, al frente de la concesión junto al empresario Pedro Nazor.
En lo que respecta al espacio donde funcionó Quitapena, la inauguración está prevista para finales de noviembre. El proyecto, que aún no tiene nombre definido, contempla la instalación de un vagón de tren de 1945 que funcionará como comedor, con mesas, sillas y una barra en su interior, acompañado por un sector al aire libre. «Tenemos el vagón en Buenos Aires y lo tenemos que traer a la ciudad. Es un vagón real de 1945 y estamos terminando de definir el lugar donde va a ir apoyado», señaló Blodorn.
La elección del vagón se vincula con la historia ferroviaria del lugar: el inmueble donde funcionó Quitapena tiene una estructura conocida como «la torre» que era una cabina de ferrocarril y por ese punto ingresaba el tren a la antigua Estación Rosario Central. «Se nos ocurrió que podía estar relacionado con la historia del lugar, porque por ahí pasaba el ferrocarril, incluso todavía está la señalética. Nos pareció interesante jugar con esa idea», sostuvo el empresario. El edificio se usará como depósito y allí se construirán los baños y la cocina, orientada a la comida saludable.
En cuanto a Bonafide, los socios tienen actualmente dos franquicias en Rosario: una en Puerto Norte y otra frente a la Facultad de Derecho, sobre calle Córdoba al 2000, que será trasladada al Parque España. Según Blodorn, la decisión responde a que la Facultad de Derecho dejó de utilizar el ingreso por esa calle, por lo que los estudiantes comenzaron a entrar por otro acceso y disminuyó el flujo de personas frente a la cafetería.
«Nosotros tenemos la franquicia de Bonafide y se la ofrecimos al municipio. Hablamos con el director general de Concesiones, Alejo Molina, y con el secretario de Gobierno, Sebastián Chale, y les pareció interesante la idea de poner una cafetería ahí, para que tenga movimiento durante el día y después, a la noche, funcione más centrado en el restaurante», declaró Blodorn.
La puesta en marcha de las nuevas concesiones llevó más tiempo de lo previsto. Los tres bares habían cerrado sus puertas en abril de 2024, tras el vencimiento de las concesiones anteriores, y la intención era que los nuevos espacios estuvieran funcionando para la temporada de verano siguiente. Sin embargo, los trabajos se extendieron y cada proyecto avanzó a distintos ritmos.
En el caso de El Charladero y Quitapena, a las modificaciones previstas en los proyectos originales se sumaron cambios en la composición de la sociedad. Dos de los integrantes de la UTE original decidieron desvincularse y, con autorización de la Municipalidad, se modificó la composición societaria para incorporar a otros socios que ya trabajaban junto a Blodorn y Nazor en las franquicias de Bonafide.
A estos cambios se sumaron dificultades durante las obras. Tanto El Charladero como Quitapena requirieron modificaciones y trabajos estructurales no contemplados inicialmente. «Tuvimos que tirar abajo el restaurante, hacer nuevos cimientos que no estaban previstos y resolver cuestiones de una estructura que estaba totalmente deteriorada. Por eso se fue dilatando la inauguración», explicó Blodorn. El empresario se mostró contento de que, en pocos días, el parque recuperará parte del movimiento gastronómico que tuvo tiempo atrás.
