El 9 de octubre de 1934, el cardenal Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, llegó a Buenos Aires como delegado personal de Pío XI para presidir el Trigésimo Segundo Congreso Eucarístico Internacional, que se celebró hasta el 14 de ese mes.
El 9 de octubre de 1934, el cardenal Eugenio Pacelli, entonces Secretario de Estado de la Santa Sede, llegó a Buenos Aires como delegado personal del Papa Pío XI para presidir el Trigésimo Segundo Congreso Eucarístico Internacional, que se desarrolló hasta el 14 de octubre.
Según los diarios santafesinos de la época, la visita de Pacelli fue considerada un hecho excepcional, ya que hacía más de un siglo que un Secretario de Estado vaticano no viajaba al extranjero en misión oficial. El diario El Orden señaló que hasta entonces los legados papales habían sido cardenales designados de manera rotativa como protectores de congresos eucarísticos.
La apertura del Congreso se realizó en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. El Orden describió la jornada como una celebración que “ha superado en brillantez y en adhesión popular a todos los vaticinios” y calificó la ceremonia como “un espectáculo imponente, de proyecciones extraordinarias y de contornos vastos”.
El diario El Litoral dedicó una página completa al evento en su edición del 10 de octubre de 1934, e incluyó una fotografía aérea trasladada especialmente desde Buenos Aires en avión.
En su discurso de apertura, Pacelli agradeció al presidente de la Nación y al arzobispo de Buenos Aires, a quien definió como “el alma de esta organización”. También elogió el trabajo como motor del desarrollo católico y cerró con un pedido de oración por la paz del mundo, proclamando a Jesús como Rey de la Paz.
Cinco años después, Pacelli fue elegido Papa con el nombre de Pío XII y gobernó la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial. La reciente confirmación de la visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre reavivó el recuerdo de aquel episodio de 1934, que fue la primera llegada de un alto funcionario vaticano al país en el siglo XX.
