Un repaso por los casos de Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Edin Dzeko en la Nations League, y los factores biológicos, tecnológicos y médicos que explican la permanencia de futbolistas veteranos en el alto rendimiento.
Cristiano Ronaldo se retiró de la concentración de Portugal después de no ser incluido en el partido, mientras que Luka Modric fue ovacionado tras convertir un gol para Croacia en la reciente jornada de la Nations League. Edin Dzeko también jugó para Bosnia durante la fecha FIFA. Estos son algunos de los casos de futbolistas de 40 años o más que continúan participando en competiciones internacionales.
Históricamente, la edad en el fútbol profesional estuvo asociada a una disminución de la velocidad, la capacidad de recuperación y la potencia. El inconsciente colectivo consideraba que a los veintiséis años se alcanzaba el cenit y que a partir de los treinta comenzaba el descenso. Con 33 años, un jugador se retiró en Ferro. El entorno lo consideraba grande, y él mismo sentía que no era el mismo porque si entrenaba fuerte llegaba al partido dolorido y si se cuidaba llegaba sin roce.
Entre el Mundial de Estados Unidos 1994, donde participó el camerunés Roger Milla (42 años), y el de Norteamérica 2026, ningún jugador de campo con 40 años o más fue convocado a una Copa del Mundo. La participación de Milla fue simbólica por lo realizado en Italia 90, pero sin competitividad real. En ese período, solo tres arqueros veteranos lograron participar: el tunecino Ali Boumnijel en 2006, el colombiano Faryd Mondragón en 2014 y el egipcio Essam El-Hadary en 2018.
En los 22 Mundiales anteriores, solamente siete futbolistas habían disputado un partido después de cumplir cuatro décadas. En el último Mundial, la lista se duplicó con Cristiano Ronaldo, Luka Modric, Manuel Neuer, Edin Dzeko, Guillermo Ochoa, Fernando Muslera, Vozinha y el escocés Craig Gordon.
El dato es futbolístico, pero responde a un conjunto de factores biológicos, tecnológicos, médicos y culturales. Los cuerpos no cambiaron, lo que cambió es lo que se hace con ellos. La preparación física ya no se basa solo en entrenar más, sino en entrenar mejor: individualizar cargas, controlar la exposición, monitorear valores fisiológicos, prevenir lesiones y utilizar la información disponible para decidir cuándo sí y cuándo no. La nutrición dejó de ser un hecho anecdótico y el sueño es un tópico en agenda. Las ciencias médicas pasaron de ser reactivas a proactivas para evitar lesiones. El futbolista ya no es simplemente un cuerpo que corre y persigue una pelota junto a diez compañeros y contra once rivales.
Un estudio de Ezequiel Rey, Pablo Costa y colaboradores sobre rendimiento en La Liga profesional muestra que los jugadores mayores de 30 años presentan una disminución significativa en la distancia total recorrida, la distancia de carrera a velocidad media, la distancia de carrera a alta velocidad (HSR), la distancia de carrera a muy alta velocidad (VHSR), la distancia de sprint y la velocidad máxima de carrera en comparación con los jugadores menores. Los mayores de 35 años incluso presentan una disminución significativa en las mismas variables y también en el número de sprints realizados. En conclusión, este estudio demuestra una reducción anual promedio de 0,56% en la distancia total recorrida y de 1,80% en la cantidad de esfuerzos de alta intensidad por cada año de edad transcurrido en el alto rendimiento.
La evidencia de participación deportiva es concordante con la nueva tendencia de seguir jugando a los cuarenta. «Are soccer players older now than before» es un análisis de la Champions League desde 1992 hasta 2018 que encontró un incremento de más de 1,6 años en la edad promedio de los futbolistas (de 24,9 a 26,5 años). Los autores también observaron que arqueros y defensores centrales alcanzaban su pico de rendimiento después que los atacantes.
El argumento de la perdurabilidad está en el gimnasio. Durante años y hasta comienzo de siglo, en el fútbol existió una cierta sospecha hacia el entrenamiento de fuerza. El jugador debía ser ágil, liviano, flexible y, por lo tanto, levantar muchas pesas le hacía mal. Pero la realidad es que el problema no eran las pesas, sino el volumen, la intensidad y la velocidad de ejecución. Hoy se sabe que conservar masa muscular y fuerza es una parte central del rendimiento y también de la prevención de lesiones.
Aquí aparece la conexión entre el fútbol profesional y la longevidad humana. La sarcopenia (o pérdida de masa muscular con el paso de la edad) no es solamente un problema deportivo o estético. Está íntimamente relacionada con pérdida de función y en el adulto mayor con la fragilidad y la pérdida de autonomía. Por lo tanto, el alto rendimiento termina siendo un campo de entrenamiento para la medicina de la longevidad. Pequeños cambios, tanto en el fútbol como en la vida, marcan grandes diferencias.
